Juliaca

La historia del mercado Túpac Amaru

No hay mercado más emblemático para la ciudad de Juliaca que el “Túpac Amaru”. El centro comercial es uno de los más tradicionales, pero, sin duda, el más visitado por propios y extraños.

No hay mercado más emblemático para la ciudad de Juliaca que el “Túpac Amaru”. El centro comercial es uno de los más tradicionales, pero, sin duda, el más visitado por propios y extraños. Su fama combina la variedad de mercadería que el contrabando puede otorgar a precios bajos y el emprendimiento aimara que ha logrado que Juliaca sea conocida como la ciudad comercial del sur andino

El mercado Túpac Amaru cumple sus bodas de oro (50 años) hoy 18 de mayo del 2015 y con ello rememora los inicios de este centro de abastos. No hay mejor ocasión que la presente para recordar junto a José Aguilar Caso, fundador del mercado, las idas y venidas del empiezo.

EMPIEZO. José Aguilar tiene 83 años, sus recuerdos son lúcidos cuando de hablar del Túpac Amaru se trata. El mercado se fundó junto al barrio del mismo nombre. Según la partida registral N° 1832 del 12 de mayo de 1983, todavía en manos de algunos emprendedores, se indica que la asociación de comerciantes fue fundada el 18 de diciembre de 1965.

Don José recuerda, mirando al horizonte desde el cuarto piso del centro comercial, que antes de esta infraestructura solo había vendedores por los alrededores del Centro Comercial N° 2, que por ese entonces se conocía como “Chupe Qato”.

De allí, los vendedores, que ya amenazaban expandirse como ambulante, fueron reubicados por el alcalde Luis Cáceres Velásquez hacia el mercado Manco Cápac donde se prometía edificar un gran centro comercial.

Las diferencias entre quechuas y aimaras provocaron rupturas entre los vendedores. Ese episodio de la historia juliaqueña hizo que un grupo se fuera a lo que hoy se conoce como Túpac Amaru.

“La labor fue muy dura porque este lugar era baldío y existía los totorales muy cerca, la actividad comercial era nula”, recuerda José.

La perseverancia fue el ingrediente para soportar los peores tiempos en la nueva plataforma comercial, los vendedores ofrecían hasta desayunos gratis para que los choferes que traían carga de la zona norte de Puno estacionaran sus autos por esa zona. “Incluso así no había aceptación”.

EL NOMBRE. Otro recuerdo de José Aguilar es que es sus primeras reuniones, los fundadores pusieron en consideración el nombre que llevaría dicho barrio y consecuentemente la plaza. Algunos opinaron, hubo propuestas, se produjo la votación entre Plaza Altiplano o Túpac Amaru, la mayoría optó por el ultimo.

Fuente: Diario Correo

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