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Dr. Guido R Pérez Ch. Que los fármacos son herramientas importantes para la recuperación y el mantenimiento de la salud, que además de constituir un recurso técnico de importancia, se pueden transformar en peligrosos, sino se emplean con criterios científicos de racionalidad. Un ejemplo claro está en el uso de antibióticos que son medicamentos destinados a tratar enfermedades causadas por bacterias y no sirven para problemas causadas por virus, hongos o protozoos; sin embargo, los usamos para todo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que el uso irracional de los medicamentos y la resistencia a antibióticos son las mayores amenazas a la salud pública en la actualidad. El término “irracional” significaría que el uso se hizo sin participar del raciocinio o sin razonar. Podríamos decir que el uso es “irracional”, cuando los profesionales prescriptores, farmacéuticos y pacientes no cumplen con los requisitos de un buen esquema terapéutico. Es así que algunas de las causas del uso irracional pueden ser de responsabilidad del profesional prescriptor, por que indicó fármacos cuando el problema de salud podría corregirse sin ellos o prescribió el medicamento errado; o tal vez estableció un periodo de uso inadecuado; no obstante, informó inadecuadamente al paciente.
Por otro lado, la responsabilidad recae en el profesional que dispensa (farmacéutico), porque entregó medicamentos de insuficiente calidad o dispenso el fármaco errado o recomendó cambiar el medicamento. Finalmente el uso irracional también pueden ser responsabilidad del usuario porque no cumplió con las indicaciones dadas por el profesional, porque decidió, por motivación propia, cambiar de medicamento o recomendar a otra persona usar los medicamentos que este recibe para su tratamiento. El uso irracional de medicinas acarrea consecuencias médicas por el incrementando de la movilidad, ocasiona efectos adversos de medicamentos no necesarios, efectos adversos de fármacos errados, la falta de conocimiento lleva a emplear dosis excesivas o insuficientes. También conlleva a perdidas económicas por el incremento de los costos por complicaciones de resistencia al fármaco, que incrementa el tiempo de hospitalización y acarrea más gastos por salud. En el ámbito social, afecta la esfera psicológica del paciente, por la lejana idea de preocupación, por el alto riesgo de muerte. El sentirse enfermo le impide desarrollarse en su entorno social, llevándolo a una pobre calidad de vida. Ante esta situación, es importante que los colegas médicos, farmacéuticos y pacientes tomen conciencia y apliquen los principios básicos para el uso de antibióticos, como por ejemplo: Los antibióticos son medicamentos destinados a tratar enfermedades causadas por bacterias y no sirven para enfermedades ocasionadas por virus, hongos o protozoos. Los antibióticos sólo son capaces de actuar contra algunas bacterias. Las bacterias son sensibles sólo a la acción de algunos antibióticos. Las bacterias son capaces de hacerse resistentes a la acción de los antibióticos si los usamos de forma inadecuada. Para evitar la resistencia bacteriana es importante que el uso de antibióticos sea racional, la efectividad de una buena terapia implica la participación consiente tanto del profesional médico y el paciente. Por ende, contamos con principios que se deben aplicar para evitar el desarrollo de la resistencia a los antibióticos como: El uso de antibióticos debe basarse en el diagnóstico de una infección, debida a bacterias, en lo posible, se identifique la bacteria que está causando la infección, se seleccione el antibiótico que es capaz de atacar a la bacteria identificada, sólo se usen antibióticos prescritos por médicos, se cumplan totalmente las instrucciones de uso. Para enfrentar este problema del uso irracional de medicamentos se plantean una diversidad de estrategias a problemas específicos cambiantes y tratar de determinar el volumen de uso irracional y conocer el tamaño del problema y supervisar el impacto de las estrategias utilizadas. Sin embargo, el problema aún está latente. En tal sentido, debemos tomar conciencia respecto a la forma como utilizamos las medicinas, consulte con su médico; sólo reciba tratamiento indicado por un profesional. Escribir comentarios o preguntas al mail:
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En todo el mundo, más del 50% de todos los medicamentos se recetan, se dispensan o se venden de forma inadecuada. Al mismo tiempo, alrededor de un tercio de la población mundial carece de acceso a medicamentos esenciales, y el 50% de los pacientes los toman de forma incorrecta A su vez artículos como este nos permiten revalorar la supervisión del uso de medicamentos y utilizar la información recogida para desarrollar, aplicar y evaluar estrategias para cambiar los hábitos de uso inadecuado de las personas