LIC. ADM. JOSE ASENCIO GARNICA
El gobierno acaba de anunciar, mostrando enormes cheques, que se transferirán S/. 4,254 millones de canon minero a varias regiones, siendo las más importantes Áncash, Tacna, Cajamarca, Moquegua, Pasco, La Libertad, Cusco, Lima y Arequipa, que suman el 92% del total. Este monto es, efectivamente, 143% y 38% mayor al transferido en el 2005 y el 2006, lo que se explica por el alto precio de los minerales y se traduce en un mayor monto de impuesto a la renta pagado por las empresas mineras.
Se debe puntualizar, de un lado, que el canon es producto de las luchas sociales de los años 70 (en el caso del petróleo, para Tumbes, Piura, Loreto y Ucayali), lo que se hizo extensivo en la década del 80 al canon minero. La Constitución de 1979 acogió el Canon (Art. 121) y lo mismo se plasmó en la Constitución de 1993.
De otro lado, es el Estado el que paga el canon, y no las empresas mineras. En efecto, las empresas mineras pagan 30% de impuesto a la renta (IR, como lo pagan todas las empresas en el Perú). Por ley, el Estado destina la mitad de esa recaudación al canon minero, que es lo que se entrega a las Regiones. Así, el gobierno, simplemente, ha cumplido con las leyes vigentes.
Dicho esto, lo principal es que se va entendiendo que la inversión
descentralizada es la más importante reforma del Estado (junto con la
reforma tributaria, que este gobierno no realizó). Pareciera que mucho
ha influido el resultado de las recientes encuestas que muestran una
caída en la aprobación al Presidente y a algunos de sus ministros.
Recordemos que Fujimori destruyó al INP y la descentralización, usando
aparatos centralistas (Foncodes, Pronamachcs, Infes) para sacar
adelante sus inversiones de caudillo neoliberal. Y, también, que el
gobierno de Toledo (que restauró la descentralización en el 2002)
disminuyó la inversión pública a niveles ínfimos (2.8% del PBI) para
lograr las metas de reducción del déficit fiscal. Esas políticas
desarmaron al Estado y llevaron al fracaso del “shock” de inversiones
en los meses pasados.
Hoy es indispensable la capacitación de los gobiernos regionales y
locales, la eliminación de las trabas burocráticas, la participación
ciudadana en los presupuestos concertados y la adecuada priorización de
las inversiones. Se necesitan planes de desarrollo regional (que en la
mayoría de los casos están en pañales), articulados a un plan de
desarrollo nacional (que brilla por su ausencia porque no se quiere
implementar el CEPLAN). También es necesario elaborar planes de
desarrollo interregionales (por ejemplo, entre Arequipa, Puno, Cusco,
Moquegua y Tacna para enfrentar el desafío y las oportunidades de la
carretera Interoceánica).
Pero también se necesita introducir criterios de equidad en el canon
minero, que solo se destina a las regiones que tienen recursos
naturales. Así, Lambayeque, Ayacucho, Apurímac, Huánuco, San Martín,
Madre de Dios y Amazonas reciben cantidades ínfimas. Esto tiene
solución si se avanza en la verdadera descentralización fiscal, es
decir, en la transferencia del impuesto a la renta, IGV y selectivo al
consumo a las regiones en que éste se recauda.
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