Como un ilusionista que domina el arte de la ilusión y la prestidigitación, Alan García ha empezado a realizar una serie de maromas para enamorar a la derecha rolliza, pero sin dejar de lado a la izquierda malcriada que bloquea carreteras y toma las calles.Por: Alberto Gonzáles Zamora Regresar al poder le costo mucho esfuerzo y varias horas de clases en salones de baile; no solo tuvo que reinventar su imagen, sino que también tuvo que moderar el discurso antiimperialista que utilizo cuando gobernó el país en la década de los ochenta.
Los nuevos tiempos exigían un gobernante con un discurso moderado y una imagen renovada. Ya no era aquel mozalbete apasionado que se aferraba a un modelo económico que empezaba a desaparecer en el mundo: el socialismo de mitad de los ochenta. A sus 56 años y con algunos kilos de más, se convirtió en todo un prestidigitador de la política, decidido a desaparecer su cháchara ochentista para comenzar a tejer alianzas políticas con la derecha y la izquierda.
Como un ilusionista que domina el arte de la prestidigitación, García ha empezado a realizar una serie de maromas para bailar con la derecha rolliza, pero sin dejar de lado a la izquierda malcriada que bloquea carreteras y toma las calles. Este será, sin duda, su mayor reto: bailar con la bonita y con la fea; para lo cual ha empezado a proclamar las virtudes del llamado Pacto social, que es un acuerdo entre empresarios y trabajadores. Pero el panorama se presenta difícil con dos corrientes opuestas, por un lado esta la presión de los grupos de poder para firmar el TLC con Estados Unidos, por otro lado esta el descontento de las masas que reclaman una mejor distribución de la riqueza. Hablando en términos geopolíticos: las viejas demandas del prospero norte y el paupérrimo sur. En su último mensaje a la nación García mostró una vocación conciliadora. Por un lado, ratificó la continuidad del rumbo económico vigente, aunque admitió que el gobierno ha fallado “en profundizar las áreas sociales”. Por otro lado, pidió disculpas por los agravios que en las últimas semanas lanzó contra los maestros que mantuvieron una huelga de quince días. “Pido una tregua para mostrar resultados”, exclamó García al inicio de su mensaje de dos horas, dedicado fundamentalmente a hacer un listado de obras y acciones del gobierno y a lanzar promesas para el año 2011. Este primer año de gobierno ha estado marcado por el acercamiento de García a la derecha económica y a los grupos que integran la oposición al sistema neoliberal en Latinoamérica. No resulta extraño que en los últimos días recibiese con bombos y platillos al presidente Evo Morales y también que haya zanjado su rencilla con el presidente venezolano Hugo Chávez, a quien dejo estrechando con un fuerte abrazo.
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