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México: Las confesiones del asesinato de los 43 estudiantes se obtuvieron con torturas

La Procuraduría General de México (PGR) practicó torturas a los interrogados que confesaron el asesinato de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa. Precisamente sobre estas confesiones se basa la versión oficial de la PGR, que busca cerrar el caso, y según la cual los estudiantes fueron asesinados por el cártel ‘Guerreros Unidos’.

Los detenidos por el asesinato de los 43 estudiantes de Ayotzinapa fueron torturados durante las interrogatorios, según revela una investigación de la revista ‘Proceso’.

Dado que los cuerpos de los estudiantes, salvo uno, nunca fueron hallados, la conclusión de la Procuraduría General de la República de México (PGR) se basa precisamente sobre las confesiones de los detenidos, sicarios del cártel ‘Guerreros Unidos’, policías y otros investigados. Esta versión sostiene que los estudiantes, cuyo paradero se desconoce desde el pasado 26 de septiembre, están muertos. En concreto, especifica que los estudiantes fueron entregados por la policía de la localidad de Iguala a ‘Guerreros Unidos’ por orden directa del alcalde de Iguala, José Luis Abarca.

Según la investigación de ‘Proceso’, los dictámenes médicos de más de diez policías municipales de Iguala y Cocula (la municipalidad donde supuestamente fueron incinerados los restos de los estudiantes) indican que prácticamente todos los detenidos «sufrieron golpizas» y que «algunos incluso se desmayaron por los choques eléctricos«. Asimismo, habrían sido torturados psicológicamente para obtener las confesiones. Y pese a la lograrlas, todos los policías fueron liberados, recuerda la revista.

En particular, fue torturado el radio-operador de Iguala, David Hernández Cruz, que confesó que fue el alcalde Abarca quien ordenó por radio el ataque contra los estudiantes. El radio-operador confesó también que es miembro del cártel ‘Guerreros Unidos’, pese a lo que fue liberado por la PGR el pasado 14 de octubre.

Los padres de los jóvenes desaparecidos desconfían de la versión oficial de la PGR, apelando precisamente a la ausencia de pruebas científicas en el caso, y a que las conclusiones de la PGR se basan solo en las confesiones de los detenidos.

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