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Por: Ronel U. Huayta Huamán Hacer empresa en el Perú es muy complicado, peor aun si se trata de un peruano y mucho más cuando se empieza de cero. Más difícil todavía es tentar el éxito en una ciudad conservadora y chauvinista como Arequipa, donde su gente – hasta ahora – ve con cierto menosprecio a quienes llegan a los pies del Misti, en busca del progreso personal y familiar. Sin embargo, Melquiades Quispe Morroco, demostró que pese a las adversidades se puede cosechar el éxito cuando uno se lo propone. Este empresario, natural de Santa Rosa – Melgar (Puno), supo sortear todos obstáculos que tenía en su camino, para afincarse en una de las zonas más tradicionales de Arequipa (Yanahuara) y gozar de un prestigio intachable, teniendo a su restaurante turístico “Sillustani” como su joya más valiosa, pero también a su cerveza artesanal Melquim (ex Mistiana), como el proyecto más ambicioso que poco a poco se hace realidad y sin dejar de lado el agua natural Zemanat, que a fin de año será lanzada al mercado. El sueño de la Ciudad Blanca y la discriminación arequipeña Cuando Melquiades Quispe, llegó a la ciudad de Arequipa (1950), su única intención era estudiar y labrarse un futuro. Como él mismo relata, “En aquellos años existía mucha discriminación contra los migrantes, sobre todo si se trabata de un puneño, a quien calificaban de serrano, indio, cholo y otros adjetivos. Cuando me vine con una tía, tenía ocho años y soporté todo el menosprecio de los arequipeños y peor aun, porque vivía en una zona muy tradicional como Yanahuara. Donde todos eran blanquitos, yo era el único lunar”. Sin embargo, tuvo la valentía de resistir toda la discriminación de los mistianos – en especial de los niños de su misma edad – y gracias al apoyo de sus padres, quienes desde su natal Santa Rosa (Puno), le enviaban los recursos económicos, le permitió estudiar en uno de los colegios más prestigiosos de la Ciudad Blanca: San José y lograr la profesión de contador mercantil en una universidad local.
La iniciativa de un contador mercantil Melquiades cuenta que desde que ejerció su profesión empezó a cosechar un éxito personal, llevando la contabilidad de hasta 280 personas naturales y jurídicas (empresas). Sin embargo, desde finales de los años 80, los contadores se multiplicaron en Arequipa, lo que generó que sus ingresos disminuyeran, “Yo estaba acostumbrado a ganar mucho dinero, cambiar de auto cada dos años y otros lujos, pero sólo con mi profesión ya no lo podía hacer”, señala. Es así que en un concurso gastronómico de los residentes de Puno, presentó junto a su esposa Sofía, tres platos típicos del Altiplano, los cuales ocuparon el primer (kankacho ayavireño), segundo (anticucho de trucha) y tercer lugar (cordero al palo) de la competencia. De allí nace la iniciativa de ingresar al mercado gastronómico y aprovechando la buena sazón de Sofía, deciden aperturar el restaurante “Tradición Puneña”, que sería exclusiva para los residentes de Puno. Sin embargo, el nombre no era muy comercial por una razón: La rivalidad entre los quechuas y aymaras. Ante ello, Melquiades buscó el punto intermedio entre ambas culturas del Altiplano peruano. Nace el Sillustani La rivalidad existente entre los quechuas y aymaras (culturas étnicas de Puno) es un tema que viene desde siglos atrás y en cada confrontación cultural, artística o deportiva de los residentes en los inicios de los años 90, generaba divisionismo, lo que no era favorable para los objetivos de Tradición Puneña. Melquiades Quispe, recuerda que el nombre del Sillustani, surge de una experiencia poco grata vivida en Cusco, cuando era un infante de apenas seis años, “En aquella oportunidad un niño cusqueño se burló de mí, diciéndome que los puneños no teníamos piedras como ellos, que no contábamos con las construcciones de rocas gigantes de la cultura Inca”. “Empecé a indagar el significado del nombre de Sillustani, pero no hallé ninguno. Pero como el lugar donde se ubican las Chullpas (Atuncolla) está justo en la división de los pueblos quechuas y aymaras de Puno, y para evitar rivalidades entre ambas culturas, modifiqué el nombre de Tradición Puneña por el Sillustani”, precisó. Zemanat: Agua pura y natural Aparte de contar con el restaurant turístico Sillustani y ser propietario de la Cerveza Artesanal Melquim, Melquiades Quispe, también incursiona en la elaboración del agua Zemanat, “Los trámites para embotellar este líquido ya están en proceso y seguro tendremos buena acogida cuando sea lanzada al mercado arequipeño, objetivo que debo cristalizarlo a fines de año”, dice. La idea de incursionar en el mercado con otro producto es aprovechar el agua natural de la cuenca del Zemanat (barrio tradicional, situado a un costado del río Chili en Yanahuara). Melquiades Quispe, señala que Arequipa cuenta con plantas que embotellan agua mineral (Socosani) y natural (Jesús, que actualmente no produce) y Sogay, pero Zemanat aparte de ser natural, será filtrada con tratamiento ultravioleta y ozonizada, lo que dará un valor agregado adicional al producto. Incursión en cerveza artesanal: Melquim (ex Mistiana)Ya asentado en el mercado gastronómico con el Sillustani, Melquiades Quispe Morroco, decidió incursionar en una nueva faceta de su vida empresarial: La cervecería. Pura y natural, de acuerdo a la ley alemana. Así es la Cerveza Artesanal “Melquim” (ex Mistiana), que posee a la malta, lúpulo, levadura y agua como sus únicos ingredientes, que le permite ser única en el mercado arequipeño y como dice su impulsor y propietario, “La pionera en bebidas de esta naturaleza”. Pero ¿Cómo nació la idea de elaborar una cerveza artesanal y natural, sin ningún agregado químico? Melquiades, explica: “La idea surge hace cinco años, cuando en mis viajes por España, Francia, Argentina y Chile, palpé la importancia de la bebida en chopp y la necesidad de inculcar en el Perú, otra cultura de beber cerveza natural y no como siempre ha ocurrido, la industrial, que incluso ha monopolizado el mercado”. En la actualidad la producción de la Cerveza Artesanal Melquim alcanza los 300 litros mensuales, aunque en primer momento se inició con 30 litros, elaborado en un pequeño equipo piloto. Actualmente esta bebida sólo se comercializa exclusivamente en el restaurant Sillustani y debido a la buena acogida que ha tenido entre sus clientes, ampliará el mercado. “Espero comercializarlo y mejorarlo, incluyendo nuevos sabores como coca, maca y otros”, agrega el empresario. Gloria Quispe Rodríguez (hija de Melquiades), es la responsable directa de este proyecto y gracias a su profesión de ingeniera alimentaria, espera consolidarlo en el mercado local, “Toda la familia está comprometida con Melquim, mis hijos Derly, Víctor Hugo, Rubén, Rosa y mi esposa Sofía. En Arequipa somos pioneros del kankacho, la cerveza artesanal y agua Zemanat”, añade orgulloso el empresario de 64 años.
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